Si estás considerando adoptar un perro, ten en cuenta que no se trata de adquirir un objeto decorativo. Antes de nada tienes que estar completamente convencido de que quieres tenerlo y tienes que aceptar todas las consecuencias. Tener un perro es una responsabilidad que dura toda la vida del perro.
Pensar en el tiempo de nuestra vida que queremos compartir con nuestra mascota, constituye la elección de mayor responsabilidad. Una raza pequeña puede vivir hasta 20 años mientras las razas gigantes no suelen superar los 12. Pero de todas formas siempre hay que prever una época larga y saber anticipar tu futuro y el papel que tendrá tu nueva mascota en tu vida.
Los perros necesitan un espacio mínimo para desarrollar su actividad vital. Lo primero que debemos tener en cuenta es el sitio donde va a vivir nuestro nuevo amigo.
Si vives en un piso pequeño te vendría mejor un perro pequeño, mientras que si vives en un chalet con jardín puedes considerar una raza más grande.
Normalmente, cuando se adquiere un perro suele ser un cachorro, y por lo tanto tienen todavía un tamaño reducido que nada tendrá que ver con su tamaño de adulto. Por lo tanto, es importante informarse de la evolución del tamaño del animal en cuestión para saber si te puedes hacer cargo de él más adelante.
Todos los animales son independientes en su hábitat natural y no necesitan ayuda de nadie para vivir en él. Pero en casa ya no tiene esta independencia y le tenemos que atender. Así que hay que pasearles (mínimo 3 veces al día) y darles de comer entre otras cosas.
Nunca debemos olvidar que dependen de nuestra dedicación para poder vivir.




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